Contar con música.
El arte nos proporciona, entre otras cosas, los métodos para poder contar historias…un escritor, un cineasta, un pintor o un músico se proyectan a través de sus obras y lo que nos llega a nosotros es “su historia”. Algunas las tomamos, otras las dejamos, pero todas conforman ese mundo, el del arte.
El compositor uruguayo Daniel Camelo nos contó la suya en Boris presentando “Puertos” con su Big band Inmigrantes.
Con una formación de primera;
Trompetas: Jorge Fleitas, Alejandro Martín, Sergio Wagner y Santiago Constanza.
Trombones: Joaquín De Francisco, Matías Traut e Iván Barrios.
Flautas: Juan Pablo Di Leone.
Saxos altos: Gustavo Musso y Daniel Kovacich
Saxos Tenores: Damián Fogiel y Sebastián Mazzalupo
Saxo barítono y clarinete bajo: Martín Pantyrer.
Guitarra: Alan Plachta
Piano: Esteban Sehinkman
Bajo: Gonzalo "Pollo" Fuertes
Batería: Tomás Babjaczuk
Daniel recorrió su obra y así su historia nos llego a los presentes.
Comenzamos con “Charles” para tener un pantallazo de lo que íbamos a oír: fusión. Como su palabra lo indica se mezclan géneros y estilos, pero muchachos no esperen rock, ni tango con saxofón, esto es música rioplatense y jazz…pensemos en el negro Rada, Fattoruso, Ricardo Nole o el Beto Satragni. Murga, candombe y jazz al servicio de un director que sabe muy bien que hacer con todo esto.
“Charles” es un tema muy colorido, la mezcla de saxos sopranos, flautas, fluguelhorns y trompetas le da un timbre muy interesante.
Continuamos con “Teresa”, Daniel comienza su autobiografía.
Si un tema compuesto para una novia que uno tuvo no es contar la vida, creo que no nos queda mucho por decir. Un largo solo de trompeta a cargo de Sergio Wagner flota sobre los arreglos que como páginas de una novela nos cuentan la historia de amor.
La única forma de ser inmigrante es irse de un lugar a otro, así que el siguiente capitulo es “De Mercedes a Cardona”, relato de un viaje dividido en tres partes. Un gran momento del show, la calidad instrumental saca chapa en este tema bien fusionero, arreglos poderosos y de gran calidad, un solo de guitarra de Alan Plachta impecable y un solo de saxo soprano por Daniel Kovacich muy enérgico. La división del tema refleja perfectamente los tres momentos del viaje: la salida, el trayecto y el arribo…hay que saber escribir para mostrar eso con notas.
Pasamos a “Santa Rosa”, tema dedicado a Juan Mecca y a todo su laburo por las orquestas y por los instrumentos de viento (se recomienda investigar), comenzamos con un solo de bajo del “Pollo” Fuertes y luego uno de Fluguel de Sergio Wagner ambos sobre una base camdobera bestial; los backgrounds -arreglos detrás de los solos- son potentísimos, en seguida un solo de batería de Tomás Babjaczuk y un “juego” de pregunta y respuesta entre la batería y la banda que logra mucha intensidad antes del cierre con la exposición del tema principal, en resumen un temaso.
Llegamos al intervalo, como verán solo van 4 temas, esto no es porque los músicos estén cansados o porque haya que irse rajando, sino porque toda historia requiere una explicación y Daniel se toma su tiempo para mostrarnos hasta la ultima imagen del relato musical.
Hay una etiqueta que en los 70 y pico se utilizo para agrupar músicas de diferentes lugares, también a músicos de distintos lugares del planeta que se denomino “World Music”, músicas del mundo, gente como Don Cherry, “Gato” Barbieri, Carla Bley, Charlie Haden, Charlie Mariano, por solo nombrar algunos bastante conocidos, tomaron elementos de diferentes culturas, propias o ajenas, para desarrollar sus ideas y para mantener al jazz en eterno movimiento. Si el jazz es una forma de hacer música mas que un estilo, podríamos llegar a la conclusión que todos los sonidos tienen cabida en él y así mantenerlo por siempre joven. No intento decir que Inmigrantes Big band pertenezca a este genero, tonto seria reducirlo todo a un nombre, pero voy a rescatar la validez que tiene el hecho de que se logre de una manera totalmente genuina tocar música uruguaya en el formato de una Big band y que los elementos encajen perfectamente generando una escucha agradable, amistosa e interesante y ese merito es del señor Daniel Camelo, un director de primera. No es una casualidad ni una tilingada que el artista plástico Wanno se encuentre a un costado del escenario pintando en vivo lo que pasa en la música. Esta música es pura imagen.
Volvemos, quinto tema “Inmigranteando”, el que abre “Puertos”, nuevamente un buen solo de Sergio Wagner y contra melodías entre saxos y trompetas, como su nombre lo indica un tema que se mueve, muy dinámico y otro solo de guitarra interesante y de buen gusto.
Inmediatamente “Allá en el sur”, otro de los viajes de Daniel. El piano genera un clima bárbaro para este tema con una melodía principal interesante y lleno de solos intensos tanto de batería como de clarinete bajo, uno de Damian Fojel con su tenor y para cerrar un solo de alto de Gustavo Musso.
Los amigos forman parte de las historias de cualquier persona, entonces, el tema dedicado al amigo del alma tiene que estar: “El Mazza” para el saxofonista tenor Sebastián Mazzalupo. Nuevamente los solos son intensos y los arreglos intrincados. “El Mazza” tiene una forma bastante complicada que los músicos recorren con maestría y el solo de Sebastian Mazzalupo secundado nada más que por la batería es impecable, ante la emocionada mirada de su amigo Daniel. ¡Momento emotivo en la noche!
“3 cuadros de La Teja” es el siguiente tema, un candombe hecho y derecho. Un solo de trombón a cargo de Joaquín De Francisco y su gran sonido, luego un solo de flauta, la guitarra con Wah-wah de Alan conversando aquí y allá, la batería imparable y un solo potente de saxo tenor para cerrar, todo sobre la famosa clave candombera hacen de este tema, en mi opinión, el resumen de la búsqueda estética de Daniel Camelo.
La murga, el candombe, elementos del jazz al servicio de un conjunto de historias para contar.
No hace falta hablar de lo que significa para Uruguay el carnaval y por si algo faltaba en este show acá lo tenemos, “Retirada” fue el cierre y convirtió el escenario del Boris en un tablado sobre la “18 de Julio” donde los murgueros con trompetas, trombones, saxofones y flautas se despiden de nosotros con ganas de volver y esa melancolía se traduce en todo el tema. ¿De que otra manera iban a cerrar el concierto?
No abundan trabajos de tal calidad y honestidad, no dejen pasar a los “Inmigrantes” sin antes oír sus historias.
por Laureano Javier Trillo
foto Anita Kalikies
